Barcelona, 15 de septiembre de 2020.– La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) acaba de hacer públicas las Ayudas en Investigación en Cáncer AECC 2020, una comunicación que tiene lugar en el marco de las actividades con motivo del Día Mundial de la Investigación en Cáncer (WCRD son sus siglas en inglés). Un año más, entre los beneficiarios de estas ayudas se encuentran varios investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO).
De esta forma, la Dra. Isabel Puig, investigadora postdoctoral en el Grupo de Células Madre y Cáncer, la Dra. Ester Bonfill, investigadora postdoctoral en el Grupo de Expresión Génica y Cáncer, la Dra. Alba Llop, investigadora postdoctoral en el Grupo de Terapéutica Experimental y el Dr. César Serrano, investigador principal del Grupo de Investigación Traslacional del Sarcoma, recibirán diversas ayudas de la AECC para continuar con sus investigaciones.
Además de estos cuatro investigadores del VHIO, la AECC también financiará otros proyectos con la idea de dar estabilidad a los investigadores con becas que cubran todas las etapas de su carrera. Así, la propia AECC, entre otros, ha destacado el proyecto de la Dra. Sara García, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que estudiará nuevas estrategias terapéuticas en cáncer de pulmón; el proyecto del Dr. Òscar Martínez del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), que estudia una nueva vía terapéutica para el sarcoma de Ewing, y el de la Dra. María Linares, investigadora en la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital 12 de Octubre, que pretende estudiar si el origen y el desarrollo del mieloma múltiple estaría relacionado con la infección por microorganismos, como el virus de la hepatitis C, el virus del sida u otros patógenos comunes.
De esta forma, la AECC continúa apostando firmemente por la investigación, algo en lo que han sido siempre pioneros. Y es que se trata de la entidad privada que más proyectos tiene investigando el cáncer, con 70 millones de euros destinados actualmente en un total de 380 proyectos y con una implicación de más de 1.000 investigadores.
Descifrar el mecanismo de las resistencias
La recaída de los pacientes tras un tratamiento oncológico efectivo es una de las principales causas de muerte por cáncer. Uno de los mecanismos implicados en estas resistencias es la capacidad que tienen algunas células tumorales de mantenerse en estado latente, algo que las hace invulnerables a las terapias antitumorales, empleando un mecanismo muy similar a la hibernación de los mamíferos. “Para ello utilizan diversos mecanismos, uno de ellos el de autofagia o autodigestión. De esta forma, las células latentes degradan y reciclan moléculas viejas y componentes que consumen mucha energía disminuyendo al máximo sus necesidades y su actividad”, explica la Dra. Isabel Puig.
Una posible estrategia para eliminar estas células tumorales latentes consistiría precisamente en inhibir este mecanismo de autofagia. “Nuestro laboratorio ha descubierto un nuevo factor implicado en la latencia del cáncer y la resistencia a los fármacos, que podría tener relevancia regulando el proceso de autofagia específicamente en las células tumorales latentes. Nuestro proyecto pretende demostrar cómo este factor regularía la autofagia para que las células tumorales latentes sobrevivan al estrés inducido por el ambiente hipóxico y las terapias”, apunta la Dra. Puig, quien contará con una ayuda Ideas Semilla de la AECC para poder llevar adelante su investigación.
Microambiente tumoral y respuesta a la inmunoterapia
La inmunoterapia está abriendo una nueva vía de esperanza para muchos pacientes de cáncer. Sin embargo esta estrategia no ha alcanzado su máximo potencial y es necesario seguir investigando. Una de las vías para mejorar los resultados obtenidos por la inmunoterapia señala la posible relación del microambiente que rodea el tumor con la respuesta a estos tratamientos. “Pensamos que muchos tumores poseen estrategias para crear un ambiente que les permite escapar del sistema inmunitario, dificultando así la respuesta a cualquier estrategia inmunoterápica”, apunta la Dra. Ester Bonfill.
Uno de estos mecanismos está relacionado con la molécula LIF, clave en el desarrollo embrionario generando una inmunosupresión local que protege al embrión del sistema inmune de la madre. “Hemos descubierto que LIF puede prevenir la infiltración de linfocitos en el tumor. Esto es un efecto descrito en el glioblastoma que podría estar ocurriendo también en otros tipos tumorales en los que esta molécula está funcionando, como son las metástasis cerebrales” añade la Dra. Bonfill, quien gracias a la ayuda de la AECC podrá investigar y profundizar en el mecanismo de actuación de LIF y entender por qué esta molécula no se encuentra activa en todos los tumores, con lo que se podrá prever la respuesta a la inmunoterapia e identificar aquellos casos en los que sería necesaria una terapia combinada. En este proyecto, la Dra. Ester Bonfill dispondrá de una ayuda postdoctoral de la AECC.
Estratificación de pacientes para una oncología de precisión
Los tumores que tienen los genes BRCA alterados responden muy bien a ciertas quimioterapias y a una nueva terapia dirigida llamada inhibidores de PARP. Consiste en bloquear la molécula PARP, la cual permite a los tumores reparar los daños en el material genético producidos por la quimioterapia haciendo que resistan. “Sin embargo, no todos los pacientes responden bien a este tratamiento. Por eso es necesario encontrar herramientas que permitan clasificar mejor a los pacientes y de esta forma prever cuáles se van a beneficiar y cuáles no”, explica la Dra. Alba Llop.
Para conseguir esto, en el laboratorio de la Dra. Llop se ha desarrollado un nuevo test de visualización de los niveles de una molécula de reparación del ADN llamada RAD51. “Esto nos permite establecer si las células tumorales tienen defectos en la reparación del ADN, más allá de las mutaciones en los genes BRCA, teniendo en cuenta también que estos defectos pueden afectar el microambiente tumoral”, continúa detallando la Dra. Llop, quien añade que este proyecto financiado por la AECC tendrá como objetivo establecer los valores predictivos y pronósticos del test de RAD51 en cuatro tipos principales de cáncer: mama, ovario, próstata y endometrio. “Nuestro propósito es estratificar mejor a los pacientes para el tratamiento contra el cáncer y proponer combinaciones de medicamentos más efectivas para reducir las recaídas y mejorar la supervivencia de los pacientes”. Para poder seguir adelante con este proyecto, la Dra. Alba Llop recibirá una ayuda Investigador AECC.
Patrones de resistencia a terapias dirigidas en tumores GIST
La mayoría de los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) presentan una gran dependencia de la actividad de dos moléculas: KIT y PDGFRA. Su inhibición específica con fármacos como el imatinib mejora ostensiblemente el pronóstico de estos pacientes. “Sin embargo, la enfermedad progresará en la mayoría de los pacientes en dos años debido al crecimiento de células con nuevas mutaciones de resistencia al fármaco. Por ello es necesario profundizar en los mecanismos de resistencia para diseñar nuevos tratamientos en GIST sin opciones terapéuticas”, expone el Dr. César Serrano.
Aunque la actividad de la molécula KIT es crítica en estos tumores, estudios preliminares del grupo que dirige el Dr. Serrano permiten plantear hipótesis de posibles mecanismos de resistencia. “El objetivo principal de esta propuesta es diseccionar los perfiles de resistencia en pacientes con GIST metastásico resistente a imatinib. De esta forma esperamos generar nuevas estrategias terapéuticas al estudiar las alteraciones existentes en el ADN de los tumores y su función biológica”, finaliza el Dr. Serrano, quien contará con una ayuda Clínico Senior de la AECC para este proyecto.