El pasado 22 de septiembre, la Casa Milà – La Pedrera acogió la cuarta sesión de VHIOTalks 2026, dedicada a ‘Investigar para prevenir: el primer paso contra el cáncer’. El ciclo se celebra en el marco del 20º aniversario del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), en colaboración con la Fundació Catalunya La Pedrera.
La conversación reunió al Dr. Marcos Malumbres, jefe del Grupo de Ciclo Celular y Cáncer del VHIO, y al Dr. Jose A. Seoane, jefe del Grupo de Biología Computacional del Cáncer del VHIO, bajo la moderación de la periodista Samantha Villar.
La prevención, cada vez más presente en la investigación oncológica
Ambos investigadores participan en proyectos relacionados con la prevención del cáncer y coincidieron en que aún queda mucho por saber sobre cómo influyen los hábitos de vida y las exposiciones ambientales en su aparición. “El camino para procurar evidencias sobre qué hay en nuestro modo de vida que contribuye a las enfermedades… ahí es donde hay mucho que hacer”, señaló el Dr. Malumbres. Reunir y analizar datos fiables es fundamental para avanzar en este campo y ayudar a tomar decisiones informadas.
Uno de los retos es obtener esa información. “Buena parte de lo que sabemos sobre los hábitos y las exposiciones de una persona procede de preguntarle directamente. Sin embargo, las respuestas no siempre permiten reconstruir con precisión lo ocurrido a lo largo de toda una vida” explicó el Dr. Seoane. Por eso, investigan nuevas formas de estudiar esas exposiciones. Algunas pueden dejar huellas biológicas en las células o en los tumores que aportan pistas sobre lo que una persona ha vivido. Interpretarlas requiere métodos rigurosos y suficientes muestras para distinguir las señales consistentes de las coincidencias.
Estudiar el cáncer de pulmón de células pequeñas desde distintos ángulos
Durante la charla, el Dr. Marcos Malumbres presentó el proyecto SOSCLC–AECC, que colidera junto al Dr. Luis Paz-Ares, del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Financiado en 2024 con 10 millones de euros por la Asociación Española Contra el Cáncer, es uno de los mayores proyectos de investigación sobre el cáncer de pulmón de células pequeñas en España. Reúne a 330 investigadores e investigadoras para estudiar la enfermedad y buscar formas de mejorar su prevención, diagnóstico y tratamiento.
“El 95 % de las personas con este tipo de cáncer son fumadoras. La relación con esta exposición es tan clara que resulta un modelo interesante para estudiar la prevención”, explicó Malumbres. Con ese objetivo, el proyecto combina el análisis molecular de la enfermedad con información sobre hábitos de vida y posibles exposiciones ambientales. Para ello, se recogen distintos tipos de muestras, desde saliva hasta uñas de los pies, además de datos aportados por las personas participantes.
Estudiar toda esta información puede ayudar a identificar nuevos factores de riesgo y a encontrar biomarcadores que permitan detectar la enfermedad antes. A más largo plazo, también podría contribuir a conocer mejor quiénes tienen un mayor riesgo de desarrollarla.
Leer en los tumores las huellas de las exposiciones ambientales
El Dr. José A. Seoane presentó un estudio publicado recientemente en Nature Medicine que partía de una pregunta surgida de la observación clínica: ¿por qué se diagnostican cada vez más casos de cáncer colorrectal en personas menores de 50 años?
“Queríamos saber qué diferencias había entre los tumores de personas menores y mayores de 50 años, pero al estudiar las mutaciones del ADN no había suficientes diferencias… tenía que ser algo más” explicó Soeane. El equipo descubrió que la clave podría estar en el estudio de la epigenética, unas marcas que en ADN que regulan la actividad de los propios genes.
El estudio identificó en los tumores huellas epigenéticas asociadas a factores conocidos, como el tabaco y la dieta, pero también una asociación más inesperada con una firma vinculada al herbicida picloram.
Seoane recordó que identificar una asociación no significa haber demostrado una causa. “El siguiente paso sería hacer experimentos en modelos celulares o animales: exponerlos a los posibles factores implicados y estudiar si aumenta la aparición de tumores”, explicó. Estos estudios ayudarían a comprobar qué papel pueden tener esas exposiciones en el desarrollo del cáncer.
Una investigación en red y multidisciplinar
La sesión concluyó con una idea compartida: investigar la prevención requiere combinar conocimientos de distintas disciplinas y reunir datos de muchas personas y contextos.
“Las redes como la de este proyecto son esenciales. Estamos tratando de resolver problemas grandes y no podemos hacerlo a base de pequeños proyectos, sino con uno grande que involucre a todo el mundo”, señaló Malumbres en referencia al consorcio sobre cáncer de pulmón de células pequeñas.
Seoane destacó que esta colaboración también se da entre los grupos del VHIO: “Trabajamos mucho todos juntos. El proyecto sobre el picloram nació en una task force. Esto es fundamental para avanzar más rápido y en la dirección correcta”.





