El pasado 28 de abril, la Casa Milà – La Pedrera acogió la segunda sesión de la serie VHIOTalks 2026, bajo el título “Innovación en acción: ensayos clínicos de fase I y su impacto en el paciente”.
Esta iniciativa, organizada en el marco del 20º aniversario del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y en colaboración con la Fundación Catalunya La Pedrera, reúne cinco charlas centradas en algunos de los avances clave en investigación oncológica de las últimas dos décadas, un periodo en el que VHIO ha desempeñado un papel destacado.
La sesión estuvo protagonizada por la Dra. Elena Garralda, directora de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer (UITM)–CaixaResearch y jefa del Grupo de Desarrollo Clínico Precoz de Fármacos del VHIO; Laura Bascuñana, supervisora de enfermería de investigación clínica; Javier García, paciente participante en ensayos clínicos; y moderada por el divulgador científico Luis Quevedo.
Durante el encuentro, se abordó la evolución de los ensayos clínicos de fase I, tradicionalmente centrados en evaluar la seguridad y la dosis de nuevos fármacos en un número reducido de pacientes, hacia lo que hoy la comunidad experta prefiere llamar ensayos clínicos en fases tempranas. La Dra. Garralda lo dejó claro: ‘al principio, en los ensayos de fase I se incluían pocos pacientes y solo se estudiaba seguridad y dosis. Actualmente, con un nuevo marco regulatorio, con fármacos más potentes, y con biomarcadores, no sólo se estudia dosis y seguridad, sino también la actividad del fármaco y se empieza a ver su eficacia’
En este sentido, la Dra. Garralda también subrayó un aspecto clave: los ensayos clínicos no deben entenderse como “experimentos”, sino como herramientas rigurosas diseñadas para responder preguntas concretas, siempre con el objetivo de mejorar el tratamiento de las personas con cáncer. “Son una ventana de oportunidad”, destacó. Todos los ponentes estaban de acuerdo, todavía hay muchas preguntas por contestar entorno al cáncer.
Javier García corroboró todo ello con su experiencia personal. Diagnosticado de cáncer de colon hace 12 años, ha pasado por múltiples líneas de tratamiento, incluyendo tres ensayos clínicos de fases precoces. “La medicina avanza más lento que la necesidad de cada paciente, y los ensayos clínicos pueden representar una opción más”, explicó.
Por su parte, Laura Bascuñana destacó el papel fundamental del personal de enfermería en estos estudios. Al ser la primera línea de contacto con pacientes que están recibiendo tratamientos o combinaciones que no se habían probado antes en pacientes, su labor va más allá del seguimiento clínico: implica acompañar, informar y gestionar la incertidumbre con cercanía y rigor, siempre en continuo aprendizaje. En palabras de Javier, este acompañamiento se traduce en “tranquilidad, cercanía y buenos cuidados”. También señaló la buena coordinación entre los equipos de oncología, tanto dentro como fuera de la unidad de ensayos clínicos.
Tanto Elena Garralda como Laura Bascuñana coincidieron en la importancia de contar con formación especializada y los recursos necesarios para llevar a cabo estos estudios con la máxima calidad, y eso en VHIO ocurre gracias a estructuras como la UITM–CaixaResearch. Esto no sólo mejora la experiencia de los y las pacientes, sino que también acelera la generación de conocimiento y facilita que los avances lleguen antes a la sociedad.
Javier es un ejemplo, pero su experiencia no es única. Se han tratado más de 10.000 pacientes en ensayos clínicos de fases precoces en VHIO, convirtiéndose en un centro de referencia en Europa. La sesión puso de manifiesto que, aunque todavía quedan muchas preguntas por responder en el ámbito del cáncer, los ensayos clínicos en fases tempranas se han consolidado como una herramienta clave tanto para el avance científico como para ofrecer nuevas oportunidades a pacientes.














